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Ética Sin Techo
(Rushworth M. Kidder)

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El 21 de Julio se volvió ilegal alimentar a los sin techo en los parques públicos de Las Vegas. Un día, un vagabundo devolvió a su propietario aproximadamente 21.000 dólares en activos financieros que se había encontrado en una papelera en las calles de Detroit. Algunso días, las ironías de la vida moral te dejan boquiabierto. Después de las quejas sobre los sin techo vagando por los parques, ahora está incluso prohibido darle una manzana a un indigente. La nueva ordenanza define como indigente a aquellos que creerían que pueden solicitar asistencia pública. Sospechosamente, esta ley se ha creado para erradicar a la pobreza pero ¿con qué propósito real? Cualquier cultura mínimamente avanzada, religiosa, o cualquier sistema apoyado en la ética, obliga a socorrer al pobre. Ahora viene la legislación para penar a aquél que lo hace. El intento de ordenanza hace que los parques queden limpios, y la supuesta seguridad es digna de alabanza. Pero para una sociedad que se vé a si misma como compasiva y cuidadosa, el mensaje es bastante desafortunado. Nos dice que los ricachones McDinero pueden hacer un picnic suntuoso en los parques, mientras la más mínima miga no llegue a la boca de los hambrientos. Parece increíble que se puedan establecer castigos legales basados en la distinción de clases en una supuéstamente próspera democracia. Charles Moore ve la caridad de otra manera. Un vagabundo de Detroit, que había estado rondando los cubos de basura cerca de la iglesia del centro, buscando botellas que pudiera vender. En vez de botellas se encontró un sobre metido en el bolsillo de una pieza de ropa que alguien había tirado a la basura. Contenía activos financieors. Sin perder el tiempo, Moore los llevó al refugio más cercano, donde un asistente localizó ala viuda del propietario de los bonos y lo arregló todo para que le fueran devueltos. Así, el día que Las Vegas hizo ilegal que se le diera de comer, Moore devolvió un paquete muy valioso a la familia de su propietario. ?Sé que no voy a poder cobrarlos? le dijo a un reportero de DetroitNews, que cubrió la historia. No son buenos para nadie, exceptuando una persona (nombre) ¿Es así de simple? De hecho, cualquier otro que lo hubiese encontrado se lo hubiese quedado durante semanas intentando crearse un documento de identidad falso. O lo habría vendido a estafadores. Puede que incluso lo tirase, temeroso de que lo acusaran de robo. En vez de eso, las devolvió. Quizás en la mente humana, el deseo de actuar de forma ética está más patente de lo que parece. ?Les pertenecía él? le dijo al periódico ?hice lo que tenía que hacer?. Fuesen cuales fuesen sus razones, este hecho nos hace deliberar tres cuestiones: La primera es, qué es lo que va mal con la ordenanza en Las Vegas. Confundir la apariencia por identidad, conjunta a todos los sin techo en un solo grupo. De hecho, algunos se encuentran tan perturbados mentalmente que se acogen a las drogas y el alcohol de tal manera que no acaban distinguiendo entre el bien y el mal. Otros son miembros de la clase obrera cuyas circuntancias cambiaron de golpe hasta dejarles en la pobreza. Moore es un caso así: perdió su trabajo de techador en Toledo y se volvió a Michigan, donde no pudo encontrar trabajo, encontrándose en la calle por primera vez. La segunda cuestión ers sobre la justicia de las recompensas proporcionadas. Al devolver cerca de 21 mil dólares, Moore recibió 100 dólares de recompensa por parte de la familia, una suma que muchos lectores del Detroit News tacharon de irrisoria y humillante. Pero cómo deberían determinarse las recompensas en este caso, ya que, aparentemente, la cantidad fué determinada por la misma viuda. ¿Estaba siendo tacaña, o volvía a los tiempos en que devolver una propiedad perdida merecía más las gracias que una recompensa? ¿Debe ser una recompensa, como algunos observadores han sugerido, ser como una propina que debe sumar, al menos, el diez por ciento de lo devuelto? ¿O deberían haberselo dado todo, como un par apuntaron al diario, sigiendo la tradición marítima de ?el que lo encuentra se lo queda?? Esta cuestión nos hace pensar sobre cómo pensamos en las recompensas y qué estamos dispuestos a compartir con los que nos ayudan.La tercera cuestión nos recuerda que la bondad engendra bondad. Preocupados porque la recompensa había sido tan baja, un lector le envió a Moore ocho bolsas de botellas retornables y un bol de monedas. Otros le enviaron al centro comercial y le dieron un trabajo en una compañía local de limpieza. Cuando todo acabó, Moore había recibido más de 4 mil dólares de lectores que se habían convovido por su honestidad. Lo que más le impresionó, Dijo Moore a un reportero local, fue ver que hay gente que realmente se procupa y que están deseosos de ayudar a un desconocido. Su siguiente meta es encontrar un apartamento. Esta cuestión nos recuerda que el que da, recibe, porque los mismos valores que motivaron a Moore están tras el deseo que todos tenemos de celebrar los actos genuinos de bondad. El público necesita héroes, y haciendo lo que es correcto cuando menos se lo esperaban, Moore se convirtió en uno de ellos.



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